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Tendiendo puentes: Crónica de la vinculación tecnológica en la UNAM y el IBt

Mario Trejo Loyo y Brenda Valderrama


Aunque no sea obvio, tú ya tienes cosas que son tuyas y que valen. Tu nombre, tus cuentas de redes sociales, tu teléfono o tu consola de juegos, tu motocicleta, algún pequeño emprendimiento, alguna idea o proyecto, todo eso es parte de tu patrimonio.

Tu patrimonio es el resultado de tu esfuerzo y su valor puede aumentar con el tiempo. Lo que hoy es un logo, mañana puede ser una marca. Lo que hoy es un proyecto, mañana puede ser un negocio. Lo que hoy es una idea, mañana puede generarte un ingreso.

Imagínate ahora que alguien tiene acceso a tu proyecto y lo registra primero a su nombre. Legalmente ya no sería tuyo, aunque tú lo hayas creado y no podrías explotarlo comercialmente.

Registrar algo es como ponerle un candado legal. Igual que se lo pones al portón de tu casa. Sin el registro cualquiera puede usarlo. Con el registro, la ley te respalda.

Muchos problemas legales comienzan por no registrar algo a tiempo. Eso te puede ocurrir a ti, a nosotros y a otras personas, pero también a las instituciones que generan ideas y proyectos como las universidades, con los que van construyendo su patrimonio.

Una universidad como la UNAM tiene miles de personas contratadas para crear. No importa si son pinturas, sinfonías, obras de teatro, diseños industriales, planos técnicos o dispositivos médicos, todas estas obras componen el patrimonio universitario y ese patrimonio estaría en riesgo si no se registra.

Para eso se necesita un equipo de acompañamiento que identifique, valore y registre los productos de los creativos. Si son canciones o libros, se registran como Derecho de Autor. Si se trata de un diagrama o un plano, como Diseño Industrial. Si se trata de un producto o proceso innovador que puede ser utilizado industrialmente se registra como Patente.

Ninguno de esos registros debe quedarse guardados en un cajón, y el mismo equipo de acompañamiento que protege también tiene la labor de promover que ese conocimiento sea de utilidad para la sociedad. Esa labor se conoce como vinculación.

Desde los años 80, la UNAM comprendió que la vinculación con los sectores social y privado, así como la transferencia de conocimiento y tecnología, eran una extensión natural de sus funciones. La vinculación es un puente. Esta es la historia de cómo se construyó ese puente en la universidad y en particular en el IBt (Figura 1).

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Figura 1. Se ilustra una línea de tiempo con los principales hechos organizacionales de los esfuerzos de vinculación de la UNAM y del IBt (Imagen elaborada por Grecia Victoria Castillo).

El cimiento: de la DGDT al CIT (1983-1985)

Todo comenzó en 1983 con la creación de la Dirección General para el Desarrollo Tecnológico (DGDT). No era un área cualquiera: fue la encargada de profesionalizar la administración de la tecnología. Gracias a ella, se creó el Reglamento de Ingresos Extraordinarios, permitiendo por primera vez que los académicos recibieran una remuneración justa cuando sus invenciones eran explotadas por el sector privado, estimulando su participación en este tipo de actividades.

Para 1985, esta instancia evolucionó al Centro para la Innovación Tecnológica (CIT) [1]. Sus metas fueron ambiciosas:

● Diseñar estrategias de vinculación con empresas.

● Proteger la propiedad industrial.

● Gestionar el licenciamiento de tecnologías hacia la industria.

● Realizar investigación académica en torno a la propia gestión tecnológica.

El ADN de la innovación: el CEINGEBI y el nacimiento de los NIT

Entre 1985 y 1987, el CIT sembró "semillas" de innovación llamadas Núcleos de Innovación Tecnológica (NIT) en las entidades con mayor potencial. Uno de los más destacados fue el del Centro de Investigación en Ingeniería Genética y Biotecnología (CEINGEBI), que fue creado en 1982.

Desde su arranque, en 1987, el NIT del CEINGEBI se especializó en una misión crítica: proteger los hallazgos científicos mediante patentes para que pudieran saltar al sector privado, apoyando, a la vez, la gestión del financiamiento para proyectos de investigación. No era solo papeleo; era un apoyo estratégico que incluía desde el financiamiento a los proyectos, la redacción y gestión de solicitudes de patente de los desarrollos logrados, hasta la identificación de empresas potenciales usuarias de la tecnología, la negociación entre partes y la gestión de convenios complejos.

Evolución y consolidación: de NIT a SV

En 1991, el CEINGEBI vivió una transformación institucional para convertirse en el actual Instituto de Biotecnología (IBt). Con este cambio, su NIT original se transformó en Secretaría Técnica de Gestión y Transferencia de Tecnología (STGTT).

La STGTT fue una pieza clave. Además de gestionar patentes, se volvió experta en "cazar" financiamiento nacional e internacional (desde el CONACYT y los programas internos de la propia universidad, hasta organismos internacionales o extranjeros, como la Comunidad Europea y diversas agencias y fundaciones de EE. UU. y otros países). En 2014, las funciones de esta secretaría fueron asimiladas por la Secretaría de Vinculación (SV), que hoy es el canal maestro de interacción del IBt con el entorno.

La estructura central: cambios y desafíos

Mientras el IBt avanzaba, la estructura central de la UNAM también mutaba:

● 1997-2000: La Coordinación de Vinculación (CV) tomó el relevo del CIT, aunque dejó de lado la investigación académica en la materia.

● 2000-2008: Un periodo de vacío central que obligó a las unidades foráneas (como la del Campus Morelos) a tomar el liderazgo.

● 2008: Se crea la Coordinación de Innovación y Desarrollo (CID) bajo la dependencia directa de la Rectoría [2].

● 2020: La CID desaparece para dar paso a la actual Coordinación de Vinculación y Transferencia Tecnológica (CVTT) adscrita ahora a la Secretaría de Desarrollo Institucional [3].

Resultados innovadores del IBt con nombre y apellido

Gracias a una visión temprana, el IBt se ha posicionado como una de las entidades de la UNAM con más patentes otorgadas (133 a la fecha, 85 de ellas en México y 48 en el extranjero), ha firmado más de 700 convenios de vinculación con el sector privado y le ha transferido cerca de 35 tecnologías. Algunos de los más relevantes ejemplos que hoy salvan vidas, mejoran la producción de alimentos y fomentan la ciencia, son:

● Reclusmyn®: Antiveneno contra la mordedura de la araña violinista o reclusa (comercializado por Laboratorios Silanes) (Figura 2).

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Figura 2. Antiveneno contra la mordedura de la araña violinista o reclusa. a) Reclusmyn®; y b) araña violinista. (Imagen modificada de Laboratorios Silanes).

● Fungifree AB®: Biofungicida que protege 25 tipos de cultivos contra hongos, particularmente protege al mango de la aparición de manchas negras (producido por Agro&Biotecnia y comercializado por FMC Agroquímica de México) [4] (Figura 3a).

● Tratamiento para el Asma: El primer biocomparable mexicano desarrollado con Laboratorios Liomont (biocomparable del Omalizumab®) [5].

● Zákese®: Repelente animal basado en derivados de la capsaicina de chile, sintetizados por métodos químico-enzimáticos (comercializado por Applied Biotech) [6] (Figura 3b).

● Tratamiento para enfermedades autoinmunes: Moléculas del veneno de un alacrán barranqueño morelense, con potencial para tratar enfermedades autoinmunes como la psoriasis (Comercializado por Laboratorios Columbia) [7].

● Educascope®: Microscopio portátil diseñado para su uso en salones de clase de niños de primaria y secundaria, desarrollado por Educaciencia (Figura 3c) [8].

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Figura 3. Ejemplos de transferencias de tecnología a la industria. a) Fungifree®. Biofungicida que controla el hongo causante de las manchas negras del mango (Imagen FMC Agroquímica). b) Zákese® le decimos al perro del vecino con este repelente con base en derivados sintéticos de la capsaicina del chile. c) Educascope®, microscopio desarrollado por Educaciencia.

Apoyo a la investigación científica

En toda su trayectoria, el IBt a través de la SGTT y la SV ha gestionado para sus investigadores cientos de proyectos con financiamiento nacional e internacional. En los últimos cinco años y a pesar de un importante decremento de convocatorias gubernamentales, se han ha gestionado 64 proyectos nacionales, incluyendo los de CONACYT y la SECIHTI, así como 18 financiamientos internacionales principalmente de los National Institutes of Health de los Estados Unidos, la Fundación PEW, la UNU-Biolac y la Royal Society del Reino Unido.

Compromiso con el desarrollo tecnológico y la innovación del país

El IBt también cumple su compromiso con el desarrollo nacional de alta especialización mediante la oferta de servicios científicos y tecnológicos al sector académico y privado. Nuestras unidades de servicios tecnológicos cuentan con las certificaciones requeridas por las entidades regulatorias, incluyendo COFEPRIS. Contamos también con instalaciones operadas bajo criterios de calidad y nuestros egresados cuentan con el perfil idóneo para la industria lo que refuerza, a su vez, nuestra red de colaboraciones [9]:

● Laboratorio Nacional para la Producción y Análisis de Moléculas y Medicamentos Biotecnológicos (LAMMB). Implementado para impulsar la innovación industrial de biomoléculas y medicamentos

● Unidad Universitaria de Secuenciación Masiva y Bioinformática. Implementado para impulsar estas nuevas herramientas en la investigación y desarrollo de la Biotecnología.

● Laboratorio Nacional de Microscopía Avanzada. Implementado para apoyar la investigación científica y el desarrollo tecnológico con equipamiento de alto nivel en este campo.

● Escalamiento y producción de biofármacos: Un espacio único que ofrece servicios de manufactura de lotes certificados de biofármacos para ensayos clínicos, permitiendo que un producto vaya "de la investigación a la cama del paciente" [10].

Compromisos social y educativo

La vinculación en la UNAM y en particular en el IBt está anclada en una infraestructura institucional funcional que regula y fomenta la interacción de la academia con la industria y en el esfuerzo de numerosos investigadores e investigadoras para que los productos de sus investigaciones lleguen hasta el consumidor final, incrementando el contenido tecnológico de nuestra industria y mejorando las condiciones de vida de la sociedad. Para el IBt, la vinculación es también una retribución a la sociedad. Eso se refleja en su impacto digital y presencial:

● Más de 300 mil seguidores en redes sociales.

● Actividades permanentes de difusión de la Biotecnología: visitas guiadas, cuatro ediciones de “Puertas Abiertas” [11], y actividades en ferias, exposiciones y escuelas, habiendo inspirado a más de 20 mil infantes y jóvenes en los últimos cinco años.

● Revista “Biotecnología en Movimiento” (biotecmov.ibt.unam.mx): 10 años de divulgación y más de 120 mil lectores anuales.

El futuro se escribe en la universidad... y en ti

La vinculación es el puente que conecta a la universidad con la sociedad para satisfacer sus necesidades de conocimiento innovador. Cada patente, cada convenio y cada proyecto del IBt que gestiona su Secretaría de Vinculación, es una respuesta potencial a los problemas que nos frenan como sociedad. Aquí, el conocimiento no se queda atrapado en el papel; se convierte en el antiveneno o el antiasma que salva vidas, en el alimento sano que llega a tu mesa, y en la tecnología que definirá el mañana de México. La próxima gran innovación podría empezar con una pregunta tuya.

Si hoy sientes curiosidad por la ciencia, este ecosistema es tu invitación no solo para entender cómo funciona el mundo, sino para que, usando las herramientas que te ofrece la UNAM, lo transformes.

Referencias

  1. Trens, E. (1992). “Administración de proyectos de innovación tecnológica en el campo de la salud”. Tesis para obtener el grado de Maestro en Administración de la Atención Medica y de Hospitales. Universidad Nacional Autónoma de México. TesiUNAM. https://ru.dgb.unam.mx/server/api/core/bitstreams/e7592dc1-33d3-4cf9-a243-ccc64e1b9f0a/content
  2. Acuerdo de Creación de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México. Gaceta UNAM 19 de mayo de 2008. https://www.sdi.unam.mx/docs/CVTT_23012020.pdf
  3. Acuerdo de Creación de la Coordinación de Vinculación y Transferencia Tecnológica de la Universidad Nacional Autónoma de México. Gaceta UNAM 23 de enero de 2020. https://hazpatente.unam.mx/acuerdo-de-creacion/
  4. E. Galindo, L. Serrano, R. Gutiérrez, R. Allende, K. Balderas, M. Patiño, M. Trejo, M. Wong, M. Rayo, D. Isauro y C. Jurado (2013). The challenges of putting a new biofungicide into the market: a case study. Electronic Journal of Biotechnology, No. 16(6). 1-23. http://dx.doi.org/10.2225/vol16-issue3-fulltext-6
  5. J., Castro. (2025) Respiro para asmáticos: un nuevo fármaco mexicano. Columna en Vértigo Político. https://www.vertigopolitico.com/columnas/notas/respiro-para-los-asmaticos
  6. A., Torres. (2015) “¿Emprender? ¡Enchílame otra!”. Biotecnología en Movimiento, No.2. https://biotecmov.ibt.unam.mx/services/pdfDownloader.php?id=MioqXyoqOQ==
  7. M., Trejo. (2022) “Licenciamiento de biomoléculas con efectos inmunológicos: de un alacrán morelense a la industria farmacéutica global” Biotecnología en Movimiento No. 31. https://biotecmov.ibt.unam.mx/numeros/31/5.html
  8. V., Rojo-León, et. al. (2021) “EDUCASCOPE Una propuesta educativa para fomentar la curiosidad científica a través del uso del microscopio” Biotecnología en Movimiento No. 26. https://biotecmov.ibt.unam.mx/services/pdfDownloader.php?id=MjYqKl8qKjY
  9. O., Ramírez-Reivich, B., Valderrama, L., Carranza, A., Huerta, L., Palomares (2022). Infraestructura habilitante para el desarrollo de la biotecnología médico-farmacéutica en México, Biotecnología en Movimiento, No. 28. https://biotecmov.ibt.unam.mx/services/pdfDownloader.php?id=MjgqKl8qKjI=
  10. Folleto “Desarrollos y Capacidades Tecnológicas del Instituto de Biotecnología de la UNAM” https://www.IBt.unam.mx/vinculación
  11. Día de Puertas Abiertas en el Instituto de Biotecnología. (2025) Gaceta UNAM No. 5,560 https://www.gaceta.unam.mx/dia-de-puertas-abiertas-en-el-instituto-de-biotecnologia/


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Acerca de los autores

El Mtro. Mario Trejo Loyo es Secretario Técnico de Gestión y Transferencia de Tecnología en la Secretaría de Vinculación del IBt-UNAM, es especialista en Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) y vinculación con el sector productivo. La Dra. Brenda Valderrama es Secretaria de Vinculación e investigadora titular en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, y especialista en política científica y tecnológica.

Contacto: mario.trejo@ibt.unam.mx; brenda.valderrama@ibt.unam.mx

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